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Nuestro cuerpo médico

Este centro, originado en la ciudad de Neuquén y comprometido con Dios y con la gente, está conformado por un grupo de profesionales farmacéuticos, alquimistas y médicos ortodoxos que estudian la terapéutica médica alquímica. Ellos son:

Dra. Milagros Rey --- (matrícula nº 731 pcia de Neuquén, matrícula nac. 4756, espec. 476).
Dra. Erika Abel --- (matrícula pcia de Neuquén nº 2104, R. Negro nº 2322).
Dr. Ernesto Piza --- (matrícula pcia. De Neuquén nº 2910, pcia. R. Negro nº 3061, espec. Nº 1901).
Dr. Eduardo Barales --- (matrícula pcia de Neuquén nº 1913, espec. en medicina homeopática y alquímica).

Nuestro espíritu

Una vez, un hombre sabio me dijo que uno pertenece a su tierra. Que la tierra a uno lo define. Que ella es parte de uno, como la madre. Para ser sincero... tardé mucho tiempo en entenderlo, y no espero que todos lo comprendan ahora; pero no puedo describirnos realmente, sin hablar de nuestra tierra.

Nuestra ciudad es apenas un punto en el mapa de la República Argentina; un gran país, que a pesar de tener todo, a veces pienso que es pobre porque quiere. Pequeña en el mundo, nuestra ciudad es sin embargo, puerta de entrada a una gran provincia, que es maravillosa y hostil al mismo tiempo. Al Oeste, el frío helado de su Cordillera, una criatura que tortura todo lo que tenga hálito de vida, y un precio que con gusto pagamos por su tierra fértil, su nieve y sus manantiales de agua pura. Al Este, la tierra es una meseta seca que arde de petróleo bajo los pies, y sobre ellos es asolada por fuertes vientos, que molestos a veces hasta el cansancio, dan al menos un respiro bajo un sol ardiente que no deja a uno dónde esconderse. Un lugar al que, fuera del hombre, solo se han adaptado las espinas y algunos animales pequeños, y donde los árboles nativos solo crecen en un valle largo y angosto, a orillas de dos grandes ríos que ofrendan parte de su energía. Y así, ruda pero rica en espíritu y ofreciendo lo que es, esta provincia ha forjado a sus criaturas y a sus neuquinos.

Nosotros somos un grupo de profesionales que contra todo pronóstico ha apostado por una forma de medicina que aborrece la explotación de los enfermos y el clientelismo de por vida de los pacientes. Y para esto hemos debido abrirnos camino a un gran costo, en un país donde cualquier emprendimiento económico es un trabajo de riesgo. Pero ha valido la pena; no sólo para nosotros, sino para mucha gente.

Nuestro trabajo iba a dar sus primeros frutos allá por el año 1995. Distraídos por el traqueteo del trabajo diario y los almuerzos en familia, con nuestro proyecto en desarrollo y en secreto pero sin garantías, rodeados por la incertidumbre, pero abrumados por la expectativa de una idea que prometía cambiarlo todo, quedamos pronto asombrados por los resultados. Habiendo vislumbrando casi sólo la superficie, ni siquiera nosotros habíamos imaginado (ni soñado) con la magnitud del iceberg que flotaba debajo nuestro. Muchas personas comenzaron a sanarse de enfermedades incurables, y otras, de maneras imposibles (hasta lo que se consideraba posible en aquel momento). Las buenas noticias comenzaron a llegar y no aguantábamos para anunciarlas. Desde ese momento, nuestro objetivo ha sido siempre refinar y difundir esto. Nuestra fórmula ha sido siempre la rutina y la constancia. Y nuestro éxito... probablemente haber confiado realmente en la Alquimia, y haberle retribuido resultados a aquellos pacientes que también lo hicieron.

Cientos de personas hoy en día utilizan mensualmente nuestros productos. Y si bien nuestro proyecto crece y va adquiriendo reconocimiento por sus éxitos, aun así es difícil introducir el tema en la sociedad. Estos tópicos suenan oscuros para el común de la gente, y muchas veces la asustan. Es increíble! Suenan aún más oscuras que toda una vida de publicidades de cigarrillos, de marcas que se reposicionan constantemente y que promocionan un estilo de ostentación que garantiza felicidad. Más oscuras que toda una vida rezando por que nuestra moneda no se devalúe, para que nuestro equipo de fútbol gane, para que nuestro próximo presidente resuelva nuestros problemas... ¡Despertemos!

El problema no es sólo nuestro; argentino. El problema es mundial; es humano. Y por eso es incluso difícil saber si hay tan sólo alguien más en el mundo haciendo lo que estamos haciendo. Seguiremos adelante con esta terapéutica; pero deben saber, estimados usuarios, que nuestro deber con ustedes llega hasta aquí, difundiendo esta verdad por este medio. El siguiente paso deberán darlo ustedes, así como nosotros dimos el primero. Quizás no suene tan arriesgado ahora que hemos transitado tanto; sin embargo en un momento debimos enfrentar nuestros miedos y arriesgar nuestra credibilidad y trayectoria por una idea y una razón. Hoy los invito a desafiar sus miedos, sus vergüenzas, a romper con los estereotipos que nosotros mismos signamos y a arriesgarse ustedes también a liberarse de sus dolencias. A quienes no han visto los resultados que vimos nosotros, ni conocen la magnitud de esta Ciencia, solo puedo decirles lo mismo que me decía a mí mismo, allá por el año '95:

¡Vale la pena intentarlo!